Fernando Báez / Artículo de opinión.- ¡Qué vergüenza de políticos tenemos! Y me refiero a alcalduchos, al miserable cabildo que tenemos, y el mismísimo Gobierno basura que nos muy mal nos gobierna. Que justo cuando el paro, el hambre y la crisis, está haciendo, que más de cuatro vuelvan al campo y vean en él la solución -la única que hay- del paro y la solución de la comida, resulta que se van a encontrar los estanques deshechos, rotos, migajados. Unos porque han entrados las palas de las excavadoras y tractores; los otros, porque no te dejan alistar una acequia para recoger las aguas de la lluvia, porque tienen preferencia las retamas que se han nacido por las acequias, y de puro estar vacíos se han roto. Y es el caso, que no te dejan hacer una poceta, menos un estanque; y como lo hagas la multa es mayor, que lo que te iba a costar el estanque, además de derribar lo construido; y cuando esta isla, desde los guanches, con sus embalses, y siempre en su historia construyó aljibes y estanques, para el riego en épocas de sequías y veranos -y ahí están las presas-, resulta que estos desalmados, sin tener en cuenta no ya la función de un estanque: retener el agua necesaria para la agricultura, para el riego, para poder vivir y sobrevivir, al margen de la fortuna que costó hacerlos si es de obra, o los sudores y picos que se dieron, para horadar la tierra, y hacerlos en toscas o riscos; que son además: edificios etnográficos, con valor arquitectónico, algunos cuales obras faraónicas, hechos añicos, por la ceguera y las pocas miras de unos políticos que solo ven en los estanques, no lugares para conservar y mantener el agua, sino porque les molestan para una carretera van y los quitan sin más, o si ven la posibilidad de meter comercios en ellos, con aparcamientos en distintos pisos, y hasta meter en ellos un mercado de tres o más pisos, los aprovechan cuales si fueran bunker, con unas paredes, en el entorno, que son un insulto, pues lo que fue hecho con una finalidad (regar los campos) ahora llenos de otros intereses - es como si la catedral fuera transformada en un área comercial y aparcamientos-, y es que cada cosa se hace con la función propia, y se ha de mantener, pues para eso fue hecho el estanque, y el presente, y más el futuro, los necesita con urgencia, y pronto veremos cómo se comienzan a hacer nuevos estanques, para reponer o sustituir al que al lado rompieron para fines distintos.
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