J.M. Álvarez * / Artículo de opinión.- El miércoles llegó a Miami, Ariel Sigler Amaya (liberado en Cuba por cuestiones de salud) para recibir tratamiento médico. Ariel padece síndrome de “mala absorción gastrointestinal”, de ahí su extremada delgadez. El hecho de haber estado preso por servidor del imperialismo criminal, no guarda relación con su estado de salud, basta recordar las barrigas que lucían cuando llegaron a España sus compinches, recién liberados como él .
Tomás Regalado, alcalde de Miami, ha conseguido que sea atendido en el Hospital Jackson de esa ciudad a través del Medicaid, un seguro medico para gente sin recursos cuyos servicios médicos los determinan los Estados federales. Su hermano Miguel Sigler, que sobrevive malamente en Miami repartiendo pizzas a tiempo parcial, no puede hacerse cargo del tratamiento; por tanto deducimos que el hospital no se lo cubre totalmente. Y debe haber algo de cierto, porque entonces no se explica que los mafiosos de la ciudad hayan abierto una cuenta bancaria para recaudar dinero. A perro flaco, todo se le vuelven pulgas.


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