Capitalismo / El Economista.- El Gobierno obligará a jubilarse con 67 e incentivará trabajar más años. La generación del baby boom se acerca con paso sigiloso al umbral de jubilación y será en ese momento cuando la viabilidad del sistema comience a hacer aguas. Por esta cuestión, el Ejecutivo ha aprobado hoy en el Consejo de Ministros un borrador sobre la reforma del sistema de pensiones con el que "garantizar la buena salud de la Seguridad Social para los próximos 30 ó 40 años", según señaló ayer el secretario de Estado, Octavio Granado. Así ha sido la rueda de prensa del consejo de ministros.
La pieza principal de la reforma será retrasar dos años la edad legal de jubilación, que actualmente se sitúa en los 65 años, según afirman fuentes socialistas. La medida se implantaría de forma progresiva en los próximos doce años de su aprobación y quedaría definitivamente implantada en 2025.
Aunque el objetivo del Ejecutivo sería incrementar la edad en un año, según concretan estas fuentes, propondrá retrasarla hasta los 67 años para terciar en la negociación.
Limitar las prejubilaciones
Al mismo tiempo, el Gobierno ha planteado retrasar la edad media de jubilación, que en el último año se situó en los 63 años y diez meses, incrementando los incentivos existentes a la cuantía de la pensión. Actualmente, un trabajador con más de 65 años acumula un incentivo en su pensión del 2 por ciento anual y del 3 por ciento si tiene 40 años cotizados. Por otra parte, el plan del Gobierno también contempla rebajar los costes que pagan las empresas por un trabajador de más de 65 años, bonificando aún más sus cotizaciones. En estos momentos, la empresa sólo se hace cargo del 50 por ciento de la cuota.


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